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En el día de hoy venimos con un experimento no para realizarlo nosotros, sino como experimento curioso que os llamará la atención. Se trata de Alex, un loro que fue fruto de un experimento durante más de 30 años. Por supuesto que no se trata de un loro cualquiera, su nombre ‘ALEX‘ no proviene de Alejandro, ya que es un loro con origen en la Universidad de Boston. El nombre es el acrónimo de ‘AVIAN LEARNING EXPERIMENT‘, y desde su nacimiento hasta su muerte con 31 años fue fruto de un experimento. Los evaluadores consideran que en su momento de mayor desarrollo ha llegado a alcanzar la inteligencia de un niño de 5 años.

El loro, era capaz de manejar de forma correcta un vocabulario de 150 palabras. Por ejemplo, si se equivocaba, decía ‘lo siento’, además era capaz de distinguir y comparar formas: más pequeño que, más grande qué, igual qué, es diferente a… Además, cuando se cansaba de estar merodeando por su habitación y quería descansar, le decía a su cuidadora ”Quiero volver”. Pero sin duda,  las palabras que su cuidadora más recordará de Alex es ‘¿Vendrás mañana?’, era la frase que le decía cuando se iba a casa su cuidadora todos los días. Además, estas fueron las últimas palabras del loro.

Después de un año de la muerte del loro, Irene Pepperberg (psicóloga científica encargada del experimento) ha escrito un libro llamado ”Alex y yo”. Se trata de un libro que recoge cómo han sido las tres décadas de trabajo conjunto con su alumno, ALEX. La científica cree que su experimento tiene mucho que enseñar a la comunidad, y que desde el punto de vista científico Alex nos ha enseñado cómo otros seres vivos no son tan diferentes de las mentes humanas como pensábamos.

Este loro era capaz de mantener de forma intermitente una conversación, tal como la que se puede realizar con cualquier niño de cinco años. La fluidez no llegó a ser demasiado alta, pero de forma pausada era capaz de hablar razonadamente, y entrar en razón si se equivocaba. No obstante, el experimento ha sido criticado por parte de la comunidad científica, que no termina de creer los resultados. Los mismos, dudan de los logros pues afirman que el loro no hablaba de forma natural y no era capaz de razonar, sino que hablaba siguiendo condicionantes como si fuera un robot, y que la cuidadora Peppersberg le daba instrucciones cifradas.

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Y yo, ¿cómo debo enseñar a mi loro?

Si tienes un loro, tras conocer la historia de Alex, seguro que te gustará enseñar al tuyo a hacer algo no igual, pero sí parecido. ¿Qué mínimo que tu loro sea capaz de decir algunas palabras? Sin duda, enseñar a un loro a hablar no es nada fácil y no todo el mundo lo consigue. La mayoría de dueños tan sólo enseñan a su loro a saludar o a hacer un silvido sexy. Veamos las claves para enseñar a un loro a hablar, que normalmente son en las que se vayan.

  • La paciencia. Sin lugar a duda, es el elemento más importante a la hora de enseñar a un loro a hablar. Normalmente queremos que en poco tiempo y de golpe, nuestro loro esté imitando las palabras humanas. No obstante, si no tenemos paciencia y vamos por pasos, nuestro loro se frustrará y nosotros también.
  • La comida. Es bien sabido que un loro es un animal salvaje y es capaz de comer cualquier tipo de alimento. Además de semillas, come todo tipo de frutas, bollería… e incluso podría comer carne aunque no se aconseja. Si el loro no tiene una buena alimentación, no conseguirá desarrollarse correctamente y por tanto no conseguirá hablar. Tenemos que huir de las comidas monótonas que se basen siempre en el mismo alimento, al no ser que se trate de piensos específicos para loros. Estos piensos ya suelen tener todos los nutrientes y vitaminas necesarios para que el loro se desarrolle correctamente. Los más utilizados son los piensos psittacus para loros de todo tipo, ¡aunque no son precisamente los más baratos!
  • El juego. Al igual que necesitan un pienso adecuado y equilibrado para tener una correcta salud física, es necesario que el loro juegue y haga ejercicio físico. Esto contribuirá no sólo a su salud física sino también a su salud mental, tan o más importante. El loro tiene que estar contento para poder aprender, igual que cualquier persona. Es recomendable que en la jaula tenga ramas para poder trepar y hacer ejercicio, y que de vez en cuando salga de su jaula. ¡Quizás le puedes enseñar a decir ‘quiero entrar’ cuando se canse de estar fuera como Alex!
  • La compañía. Para enseñarle a hablar, el loro tiene que pasar bastante tiempo acompañado con humanos para que sea capaz de asimilar las palabras. Además, las palabras se le deben insertar progresivamente. Si nos empeñamos en que aprenda muchas palabras de golpe, terminará por no aprender ninguna de ellas.

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